viernes, 3 de mayo de 2013

¿Existe la censura en la literatura infantil? palabras claves; censura, literatura infantil, libros prohibidos



“La censura no existe, mi amor.
La censura no existe, mi…
La censura no existe...
La censura no...
La censura...
La...”                           (Juan Carlos Baglietto)

La censura es una actividad tan antigua como el ejercicio del poder, ha sido una herramienta utilizado por diferentes grupos humanos con la intención de mantener el status quo imperante.  La palabra censura  proviene de la palabra latina censor, que era la denominación que se le daba al magistrado romano encargado de elaborar el censo, que correspondía a una lista que contenía a los ciudadanos y sus bienes, la cual se elaboraba cada cinco años. Pero además los censores tenían como responsabilidad velar por el cumplimiento de las buenas costumbres y el actuar  probo de otros funcionarios. Con el pasar del tiempo la censura fue asimilada con la acción de criticar hechos, actitudes, productos artísticos que alteraran o intenten subvertir el orden establecido. En materia litería la censura es entendida como el sometimiento de una obra destinada al público a las modificaciones, supresiones y prohibiciones que el censor considere convenientes para que se ajuste a lo que la autoridad permite.
La censura de ciertos libros o escritos también se remontan a tiempos antiguos, inclusive antes de la popularización del libro como soporte, la biblia nos cuenta que en la visita de Pablo a Efeso, luego de su sermón los convertidos lanzaban  libros a la hoguera (Hechos 19:19). En 1559 la iglesia católica creó el El Index librorum prohibitorum et expurgatorum, texto que contenía un listado de libros prohibidos por sus contenidos perniciosos contra la fe. En su primera parte establecía las normas que regían la censura por parte de la iglesia católica y estuvo en vigencia hasta 1966. La censura de libros también a sido promovida y ejecutada por regímenes políticos totalitarios, conocidos fueron las quemas de libros  efectuadas por el régimen Nazi y algunas dictaduras militares latinoamericanas.
La censura ejercida sobre la literatura intenta frenar la influencia que un texto pueda tener sobre alguna temática considerada impropia desde ámbitos morales, políticos o religiosos. La literatura infantil también ha sido  afectada por la censura, la necesidad de proteger a un ser en formación, como son los niños y adolescentes, alejarlos de temas perniciosos para su desarrollo han justificado esta práctica. Los ejemplos son bastantes, entre  libros censurados podemos destacar “Charlie y la fábrica de chocolate” de Dahl, prohibido por promover una filosofía de vida simplista. Otro libro censurado de este autor fue “James Y El Melocotón Gigante” censurado por promover el consumo de drogas. Otro autor que ha sufrido la censura fue Mark Twain,  su gran libro “Las aventuras de Huckleberry Finn” fue censurado por racista, además el cuento del niño bueno y el cuento del niño malo fue censurado por dar mal ejemplo a los pequeños.
El libro “Los viajes de Gulliver”  de Jonathan Swift, también fue prohibido por deslizar una crítica a la corrupción política, la guerra y el colonialismo. Entre los ejemplos más cercanos podemos encontrarlos intentos de censura sobre la obra de J. K. Rowling “Harry Potter y la piedra filosofal” acusada de promover la brujería. La dictadura militar argentina  ejerció una fuerte censura sobre los libros infantiles, títulos como “La torre de cubos” de Laura Devatach y  Un elefante ocupa mucho espacio de Elsa Bornemann, son claros ejemplos de la censura impuesta por los militares.

Actualmente la Asociación de Bibliotecas de América ha dado a conocer dos libros que grupos de presión buscan prohibir, "Tres con tango" es el más cuestionado por que se le acusa de promover la homosexualidad. Otro cuestionado es "The absolutely true diary of part-time Indian" de Sherman Alexie, por incluir imágenes de jovenes masturbandose.

Los libros son vistos como peligrosos, sobre todo cuando su mensaje tiende a incomodar los valores morales, las creencias religiosas o las visiones políticas de las clases dominantes, es en este punto cuando aparece esa musa de manos de tijeras llamada censura. De esta forma la censura seguirá existiendo y ejerciendo su poder sobre la literatura infantil. La censura es una actividad vigente que se mantendrá en el tiempo, actividad muchas veces poco eficiente, ya que la mayoría de las veces no logra su objetivo, es más, la mayoría ejerce el efecto contrario.  La censura siempre es sobrepasada, la historia nos entrega miles de ejemplos, el cuento de Eduardo Galeano, que les dejo de regalo gráfica con gran belleza esta situación

Pájaros prohibidos (Eduardo Galeano)

Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido, ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros. Didoskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso "por tener ideas ideológicas", recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel. Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos y el dibujo pasa. Didoskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas: 
- ¿Son naranjas? ¿qué frutos son? 
- La niña lo hace callar: 
¡Ssshhhhh! 
Y en secreto le explica: -Bobo ¿no ves que son los ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.

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