Desde una perspectiva personal creo que la literatura infantil y juvenil (LIJ) es la literatura que es leída y disfrutada por los niños y jóvenes. Se trata de un nicho que se ha posicionado en un grupo de consumidores específicos, los cuales cada vez tienen más peso en el mercado. Las empresas editoriales intentan captar los intereses y gustos de este segmento de lectores.
El repertorio de la LIJ es variado ya que depende de los intereses de los lectores infanto juveniles, así como de los temas que las editoriales puedan posicionar. Este repertorio varia con el tiempo y se reproduce con fronteras sutiles las cuales son transgredidas con facilidad. La literatura que leí cuando niño y adolescente ya no se encuentra vigente, las obras de Verne, London, Coloane, Salgari y Manuel Rojas no son parte del gusto de los jóvenes y niños, muchas veces por desconocimiento. En mi rol de profesor he logrado interesar a mis alumnos en algunos de estas obras. Incluso algunas editoriales han editado versiones para niños.
Personalmente creo que no es bueno limitar las obras, los géneros y las temáticas abordadas por la LIJ, creo que los adultos lectores debemos entregar una variada oferta de obras y autores a las nuevas generaciones. Nuestro rol de mediador se debería limitar a presentar y facilitar el contacto entre la literatura y los nuevos lectores y son ellos los llamados a reconocer y valorar la oferta. La LIJ existe desde la perspectiva que existe un público objetivo, con intereses y gustos variados, pero no se trata de un fenómeno estático, muy por el contrario es dinámico, flexible y en continuo proceso de evaluación. Desde mi perspectiva, siento que la importancia LIJ es que posee un fuerte carácter formador, nutriendo y entregando elementos significativos en la formación de lectores del futuro.
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